Jueves Santo 2013: El Ardero

Ardero

Necesaria travesía del Ardero y la Dolores en su reencuentro ante el pueblo
Luis Rossi
Era justo y necesario. Barbate no podía permitirse el lujo de no seguir viendo navegar a su Ardero, acompañado por su madre la Dolores. Aunque el día no fue idílico, meteorológicamente hablando, la noche dio pie a un lucimiento de la hermandad en la calle, que notó la necesidad por disfrutar del olor a incienso, cera y salitre por callejuelas. 
Antes de que se abrieran las puertas de San Paulino, José Manuel Domínguez, hermano mayor, leyó el acta de la reunión mantenida por la Junta, donde se quiso rendir homenaje a Pedro Sánchez Cala. Una persona que ha trabajado mucho por la hermandad y que, para más seña, este año ha tenido el honor de pregonar la Semana Santa. Así, además de una placa conmemorativa, se el homenajeado, emocionado, procedió a realizar las primeras levantás de Cristo y Virgen. 

De igual forma, el director espiritual, don José María Quintana, bendijo cuatro varas que, junto al libro de reglas, se estrenaron en este año. Con el gentío esperando y con una tarde ya noche, los costaleros de la peña La Ilusión de Chiclana remaron para navegar a barlovento por la mar barbateña. La mar, no el mar. 

Así, con sumo cuidado, la primera chicotá salió a pedir de boca con ‘Hosanna in Excelsis’ interpretada por la Banda de Música de Barbate, aunque en lo sucesivo, el Ardero sería acompañado por el trío de capilla, ‘Stabat Mater’. Dolores, junto a San Juan, salía también a la calle, con una curiosa forma de presentarse. Ya en el patio, el capataz tocaba fondo para, en el momento álgido del himno, dar la levantá para presentarse al pueblo. Curioso. 

Estampas cofrades se pudieron ver en lugares como el vivido por Colón, pasando por la antigua iglesia de San Paulino, sin tener ya el célebre balcón de Encarnación justo enfrente, aunque todavía se oía el eco de una saeta. Destacar que, si no hay confusión, es la única hermandad que se ha acordado, de esta forma, del 75 aniversario de la segregación. 

Tras unos pequeños retoques, el cortejo enfiló del Río y se introdujo con ‘Candelaria’ por Manuel Malia. En Tribuna paso con imponente solemnidad del Hijo y algo más desenfado de la Madre, con los sones de ‘Madrugá Macarena’, enlazando con ‘Pastora de Capuchinos’. 

 Final y recogida sobre la una de la madrugada para cerrar un buen cortejo en la calle y que, salvo algunos detalles que corregir, salió a pedir de boca en la noche del Jueves Santo, siendo ya justo y necesario.






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