Madrugá 2013: Amor y Paz

Amor y Paz

Repartiendo Paz y Amor de madrugada por las calles barbateñas
Luis Rossi
Silencio. Rotundo y hondo silencio. El Señor del Amor mira a su madre por las calles barbateñas, tras un año de ausencia y otro de corta presencia. En las entrañas de San Paulino, en la madrugada del Viernes Santo, se organizaba un cortejo procesional con las indicaciones propias del secretario, Diego Pérez y con la venía de la Hermana Mayor, Rosario Picazo, que tienen la complicada tarea de llevar a la calle dos penitencias. Una alegre, jovial y jubilosa, y otra solemne, perpetua y recogida. No es fácil, pero lo lograron.


El Cristo del Amor lució espléndido con un cortejo muy bien organizado, manteniendo constantemente el ritmo, en silencio como muestra de respeto y devoción a una madre, con total delicadeza vestida, que acompaña en su mayor aflicción a su hijo vilipendiado, humillado y asesinado. Así debe ser, y así lo fue. 

Incluso en momentos complicados, justo cuando unos leves momentos de lluvia se apoderó de la incertidumbre, la cofradía supo mantenerse recta y no dudo un ápice en continuar con la marcha a mayor ritmo, entre Andalucía y Ancha. Unas pequeñas gotas no previstas. Mala suerte, nada más.


Antes de esto, se vivieron momentos cruciales, destacando el cruce por “Las Cunitas”, en Miguel Delibes. Con un silencio inquieto, marcado por el compás de las horquillas de los cargaores. Una cuadrilla que, pese a su peculiar forma de llevar el paso, debería cuidar ciertos aspectos, como el cuadrarse y con mayor urgencia la capitanía del barco.

Como siempre, momento cumbre por San José, parada obligada, destacando el acompañamiento que tuvo en todo momento el cortejo, con mucho público presenciando la marcha del mismo, a pesar de la hora, con delicado respeto.

Más temprano de lo esperado, pasadas las cuatro de la madrugada, el Amor y la Paz se despedían hasta nuevo año de un pueblo que necesitaba una noche así y que dejó bien patente que esta cincuentenaria Cofradía es capaz de manejar con buen tino, dos formas bien distintas de identificarse en la calle. En esta ocasión, por la calles barbateñas se hizo el silencio. Rotundo y hondo silencio.


FOTOS: MªJosé ROSSI


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