Martes Santo 2013: Huerto

     Huerto 
El agua de lluvia que riega un Huerto de Gracia y Esperanza

Luis Rossi
A veces no se puede evitar lo inevitable. Un Martes Santo poco halagüeño en cuanto a la meteorología, pero que dejaba ciertas posibilidad para que la Oración se rezara en el Huerto. Y así fue. Horario tempranero para el estreno de una nueva Junta, con Antonio Tirado cogiendo el relevo de la familia Corrales. En el interior del templo se llevó a cabo diferentes menciones parar rendir homenaje a hermanos de la Cofradía, que tuvieron el honor de reorganizar la misma hace unos años, caso de Ambrosio Vilches, así como el que fuera hermano mayor Sebastián Corrales. 



Homenaje, de igual modo, para José María ''Botica', por su tesón dentro de la hermandad y en la cuadrilla de costaleros. Tomó la palabra el emocionado homenajeado y alzó la voz en nombre de la Peña Los Bandoleros y de aquellos que pusieron su grano de arena para donar un nuevo enser. Una cruz de plata repujada, para el Ángel Confortador que lució de inmediato en el Misterio. Un paso bien organizado y con la imagen central de un Cristo, apartando un cáliz de pasión. 

El paso de la Madre, cedido para la ocasión por la Hermandad del Carmen, quien también recibió su gratitud, dejaba atrás una canastilla anterior que necesita su remodelación y, pese a no llevar la tradicional candelería, lució espléndida De Gracia y Esperanza. Los sones del himno se escuchaban a través de la Banda de Música Jesús Nazareno de Bornos y el Huerto rezaba en la calle. Buena salida de los costaleros y presentación al pueblo. De Gracia y Esperanza hizo lo propio para tomar camino hacia Manuel de Falla y seguir, pese a todo, con el itinerario previsto. 

 El cortejo, algo escueto, pero bien formado, manteniendo un elemento diferenciador como son los monaguillos que acompañan al Misterio, con túnica verde y roquete blanco. Buen número de mantillas. La Banda colocada entre ambos pasos. Seguían camino por Ancha, Andalucía, para llegar a Albufera y mostrar el agradecimiento propio a la Peña Los Bandoleros. Sin embargo, en ese momento la lluvia hizo acto de presencia y no se pudo evitar lo inevitable. 

Desde ese momento la Cofradía tuvo que aligerar el paso y retornar al templo por la avenida del Mar. Una ínfima pausa por Tribuna como deferencia a la gente que allí esperaba y de prisa para el templo. Un pequeño caos, motivado, en parte, por muchos que acompañaban a las imágenes (externos a la Cofradía) que en vez de guardar las formas, cruzaban incesantemente por la calle. Una lástima. 

Por otra parte, esfuerzo titánico de las cuadrillas de costaleros que mantuvieron el peso y el ritmo, aunque algo descontrolado, para refugiar las imágenes. Ya en el templo, lo que no pudo pasar en la calle ocurrió. Dos saetas desgarradas. Un hombre y una mujer. A Cristo y a su madre. Arturo Guzmán y María del Mar Ramos ponían las plegarias hechas cante para cerrar un Martes Santo con mucho que tener en cuenta, pero con la Gracia y la Esperanza de vivir en la calle el olor a romero y a olivo.









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