Miércoles Santo 2013: Medinaceli

Medinaceli
Un Cautivo hace historia entre flores y aromas Trinitarios

Luis Rossi
Historia. Cuando se introduce una novedad pensada y meditada por tiempo, que no altera ni el significado de una hermandad, y además se lleva a cabo con éxito, se hace historia. Eso ocurrió en una Miércoles Santo intranquilo, donde las nubes amenazaban la noche y el cielo sólo daba una tregua de un par de horas.


Luna de Nisán de fondo y en el templo ya se organizaba un cortejo que decidía alterar su recorrido y acortarlo para evitar la lluvia. Paco Alba, secretario de la hermanad, daba las instrucciones necesarias para estructurar las filas y en su estreno, Juan José Mendoza, el Hemano Mayor, recordaba los 50 años que se cumplía de la reorganización de la entidad. En concreto, se homenajeó y se llevó a cabo la primera levantá por parte de Pedro Soriano, otrora hermano mayor, capataz y principal artífice de la continuidad.

Las puertas de San Paulino abrían y todos esperaban el paso por el interior del parque de la Inmaculada. Algo distinto, que según cuentan otros hicieron, pero que en la Semana Santa moderna no había ocurrido. Antes, los tradicionales 'Señor de Barbate' y 'Trinitarios en Mequinez', para dar la bienvenida al Cautivo y a María.

El parque, en buen estado en cuanto al apartado florar, lucía buen aspecto. Y la veterana cuadrilla de la Peña Nazarena de Chiclana hizo lo propio, subida de rampa perfecta y entrada en el parque dejando estampas fotográficas para el recuerdo. Hermoso al par que histórico. La Trinidad, con sus mejores galas, sonaba por 'Mater Mea', con el inconfundible soniquete de la Banda de Música de Barbate. Merece la pena volver a repetir la experiencia y que otras cofradías se lo planteen.

Siguiendo con el recorrido, Cristo de Medinaceli, con un reguero de promesa, paraba en Tribuna para esperar a su madre y continuar camino hacia la redención. 'Reina del Museo' y 'Aniversario Macareno' para cumplir el protocolo de sentimientos, no sin escuchar dos saetas, Artura Rodríguez y Loli Guzmán desde el balcón del extinto Bar Joselón. Enfilando Agustín Varo, salvando la cuesta de Antonio Luna en la calle San Paulino, las predicciones se adelantaron y hubo que forzar la marcha para evitar un posible deterioro en imágenes, pasos y enseres. Así antes del Jueves Santo se llegó al templo sin más alarde que la promesa de dejar para un próximo año, un Cautivo Trinitario de pasión y plegarias por cumplir.







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