Crónica Lunes Santo 2014

Ecce Homo y Salud
Un manto dorado de azahar y elegancia por San José
Fotos y texto: Luis Rossi
Lunes Santo en la ensenada barbateña. Al amanecer las nubes cubrían con un manto el cielo, mezcolanza de azahar incienso y cera, pregonaban la llegada del Señor del barrio obrero. Caía la tarde y desde la cincuentenaria parroquia se vislumbraba una marea roja y blanca que hacía presagiar una noche eterna. La cofradía más joven, quizás algo impropio de la edad, mostró una serenidad encomiable aun cuando las circunstancias fueron adversas.

La cruz de guía en la calle y el cortejo se iba formando para presentar el estreno de una cuadrilla que, si bien ya contaba con expertos cargaores, como conjunto era toda una incógnita. Los hombres y hombros de Francisco Soler y Felipe Gomar agradecieron en la calle la confianza puesta por parte de la entidad e hicieron un muy digno debut por las calles de Barbate. Tercera cuadrilla que ACHE pone en la calle. Todo un hito.

A destacar la subida de la cuesta de San Paulino, donde con sones de 'Silencio Blanco' por parte de la sevillana banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de las Tres Caídas, iniciaron su caminar navegando junto al Ecce Homo. Un misterio que, aunque le falta una imagen secundaria, luce magno, quizás agolpado en su conjunto, pero con recorrido por mejorar.

La cuadrilla de la Salud no podía fallar en la cita. Palio gaditano. Demostró un año más que en el esfuerzo y la constancia se muestra la esencia de un buen trabajo, con Juanma Revuelta y Diego Muñoz de timoneles. El paso por Tribuna y la subida de la cuesta entre los momentos que quedan en la retina. Aunque cabe destacar el alegre paso por Agustín Varo y la espectacular recogida que eclipsaron cualquier problema acaecido antes de la salida. Sones de ‘Y en Triana la O’  de la Banda Virgen de la Estrella, entrando de cara hacia el patio de San José, para virar y escuchar la marcha real despidiendo la noche.

Un precioso manto beige brocado con motivos en dorado,  donado por varios hermanos, llenó de blancura la visión de los cientos de fieles agolpados en cada esquina para venerar a la Señora. Estreno que no empañó el pequeño incidente acaecido en la primera levantá, con la caída de la bambalina frontal, que fue felizmente reparada sobre la marcha, aunque ralentizado el cortejo.


Por este motivo, la recogida llegó alrededor de las cuatro de la madrugada. Pero mereció la pena esperar para ver una cofradía madura en la calle, también en los momentos difíciles. Una cofradía que es el resultado del trabajo de muchos años y, en este caso, de su Junta de Gobierno que comprende que el amor por sus titulares está por encima de todo. 




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