Crónica Miércoles Santo 2014

Medinaceli y Trinidad
Trinitarios de la noche. Cautivos de 
un Barbate añejo

Fotos y texto: Luis Rossi

Hacía tiempo que no se recordaba un Miércoles Santo tan distinto. Quizás fuera el ambiente, que no hacía falta mirar ningún parte meteorológico como ocurriera el pasado año. Quizás fuera el cambio de recorrido, una delicia o Quizás fuera volver a ver la estampa entre flores del paso del Cautivo y la Trinidad por el parque de la Inmaculada. Lo cierto es que este Miércoles Santo ha sido una de esas noches en la que todos los puntos se unieron para dar paso, bajo la atenta mirada de una luna llena, a una salida procesional memorable.


Sobre la hora prevista, tras el preludio en el interior del templo, y ante una muchedumbre expectante, Jesús se mostraba preso por el dintel de la puerta lateral de San Paulino. Ya anunciaba el hermano mayor del Medinaceli, Juan José Mendoza, que el paso por el interior del parque se repetiría durante años. En esta ocasión el recorrido casi se disfrutó más, quizás por los puntos clave donde uno podía deleitarse con ‘Estrella Sublime’.

Siguiendo con el itinerario, la premisa era pasar lo antes posible por la avenida del Mar, por aquello de las posibles celebraciones de la Final de la Copa del Rey. Y así fue. Sin prisas, pero sin pausa, el paso por Tribuna de la Trinidad bajo sones macarenos de la barbateña Banda de Música, mostró el buen hacer de la peña costalera de Chiclana. Unas cuadrillas que, al margen de algún pequeño desnivel en el palio, cumplieron el expediente.

Agustín Varo abajo y adentrados en un mundo antiguo y distinto. Lugares clásicos, quizás algo olvidados, que son donde el encanto de los cortejos y los pasos se dejan sentir en la calle. Cuesta de Bigalombro, con saetas previas de Arturo Guzmán y Artura Rodríguez. Hijo y madre. Como novedad, el paso por As de Guía, donde estaba la antigua fábrica, y la salida hacia la plaza Carlos Cano.

Allí, junto a la peña Flamenca y ya en la calle Real, se vivió otro momento mágico. Con motivo del 65 aniversario de la llegada del Cautivo a Barbate se pasó por la zona y justo por el establecimiento donde quedó expuesto, Tejidos Barbate. En ese instante, el maestro José Sanjuán interpretó a piano dos obras, una para cada titular. Un auténtico encanto rodeado de una multitud emocionada y conjugando una estampa perfecta con el entorno. Momento cofrade para el recuerdo. Luego llegó la calle Real, “una ratonera” de la que había que salir y se hizo. Con pericia, aunque con cierto nerviosismo por los balcones, cierros, farolas y demás elementos que soplaron al palio. Y para finalizar el ciclo, una saeta de María del Mar Ramos.

La recogida sobre las dos de la madrugada también estuvo cargada de buenos recuerdos y, aunque la solemnidad le gana al folclore, se realizó una buena estación de penitencia por las calles con el Cautivo y su eterna promesa. ‘A ti Manue’ y ‘Aniversario Macareno’ completaban un recorrido de marchas clásicas, pero bien escogidas, cerrando así una noche para el recuerdo, con buenos momentos y el sentir de volver a ver sin problema alguno a la Trinidad y el Cautivo por las calles barbateñas.










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