OPINIÓN: Hermanos y Cofrades


Cuando no vives el día a día del mundo de las cofradías y hermandades de una localidad como Barbate es muy complicado entender qué labor realizan, no sólo durante cuarenta días, ni en una semana, es todo el año. Todo el año conviviendo con otros hermanos, cofrades, feligreses o paisanos, como quieran llamarlo. Pero se trata de compartir con una comunidad una serie de momentos que hacen vertebrar el tejido social de un pueblo. Estamos de acuerdo que hablamos de religión y esto hoy día crea controversia asumirlo


Los continuos problemas que azotan a la sociedad mundial y en la consabida jerarquía eclesiástica, nos impiden, a veces, ver más en el interior. En el interior de todos aquellos que aportan. Que con una ilusión tremenda preparan sus ensayos para cargar, para portar una vela delante o detrás de una imagen, para costear una banda entera si es menester.

Porque no olvidemos, que la Semana Santa es una fuente más de ingresos para muchos. Talleres de orfebrería, bordados, cererías, imagineros y un largo etcétera viven anualmente de todo es mundo. Un mundo que no es ajeno al día a día y también sabe, cuando es menester, arrimar el hombre y cargar por los necesitados, por las familias que no tienen posibilidades, para los niños que pasan hambre. 

No hablo de caridad, aunque así se les llame en un término quizás poco afortunado, pero hablo de humanidad. La que demuestra el mundo cofrade cada vez que necesitan algo. Todo ello, inculcando valores como el respeto, el civismo, la convivencia, el amor al prójimo.

No voy a entrar, ávidos lectores, en temas políticos, puesto que estoy escribiendo sobre la realidad de los de abajo. Los que trabajan a destajo, no los mandamases que obligan casi a prostituir nuestros cuerpos, pero nunca podrán hacerlo con nuestras almas.


Donde unos ven un trozo de madera, otros ven devoción; donde ven vanidad, otros ven ayudar a los demás; donde ven hipocresía, otros ven poesía; donde ven caridad, otros ven humanidad. Y es que es depende con el cristal con el que entiendan las cosas, pero lo que sí está claro es que mientras unos hacen cosas, los otros critican cruzados de brazos. 

No es la primera vez que se habla en este espacio de opinión de las oportunidades que representa esta fiesta de la cristiandad. Turísticamente las oportunidades son amplias, como muestra del patrimonio es un filón y en el aspecto gastronómico es cuestión de encontrar las formas adecuadas. Y encima, como dice un buen amigo mío, ser cofrade es cultura. 

Por ejemplo, en el apartado musical. ¿Cuántos jóvenes barbateños han podido disfrutar de una educación musical gracias a la Banda? Y cuando ambas formaciones salen fuera y representan a Barbate ¿eso no es promoción? Llévenlo al aspecto que quieran, pero recuerden, mientras unos hacen cosas… otros critican de brazos cruzados.

OPINIÓN, por Luis Rossi

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