Sobrio luto en la muerte de madrugada del Amor


Complicada noche  la vivida en la madrugada del Viernes Santo. Difícil por lo que suponía no contar en cuerpo, aquí sí en el alma, con un cofrade, pero sobria en la salida del cortejo del Amor.
Una cofradía que comenzaba el protocolo dando la bienvenida a la nueva Junta con la voz de Rosario Picazo, ex hermana mayor cediendo el testigo a Pedro Jiménez. La primera levantada se dedicó, como no podía ser de otra forma, a don Antonio Manuel Picazo. Su hijo, cedió el martillo para que su hija, tocara la campana en memoria del cofrade tristemente fallecido.

Una vez leídas las reglas de la cofradía para poder realizar una correcta estación de penitencia, la cruz de guía piso el patio de San Paulino, ante una plaza repleta de público, demostrando que el adelanto de la hora le ha venido mejor, en este sentido.

Entre las representaciones destacar la curiosa presencia de un hermano de la Junta de Mesa de la Cofradía del Perdón de Cádiz. Cabe destacar que llegando a San José, dieron las 3 de la madrugada y fue el momento justo que el hermano se puso a rezar un rosario, con evidentes lágrimas en los ojos, por la no salida del Perdón.

Volviendo a la plaza de la Inmaculada, el Amor rompió su sobriedad y silencio, con una saeta interpretada por Arturo Guzmán (VER VÍDEO), escoltado por los cargadores, dedicada a Antonio Picazo. Momento emotivo, roto por los aplausos de los asistentes.

Horquillas que suenan fuerte, aunque mejorable compenetración, y cargado el Cristo y María como se merecen, con cierto orden y dignidad como viene siendo habitual en los últimos años.
Siguiendo el camino, la Cofradía se detuvo antes de Carrera Oficial para esperar el paso de la Hermandad del Ardero que llegaba a San Paulino. Una vez pasado esto, siguió avanzando camino de San José.

Una vez allí, se vivió otro momento emotivo, la Hermandad de la Soledad esperaba la visita con la Junta vestida con su indumentaria de calle y dos faroles escoltando el libor de reglas. Se hizo lectura de un texto de una bella factura, dedicado a Antonio Picazo que, además de ser del Cristo del Amor, fue hermano mayor de la Soledad en otro tiempo. Hermoso gesto que culminó con los rezos del párroco Benjamín Toro.  

Con el paso en la plaza Basilio Valencia, se interpretó una marcha fúnebre por parte de miembros de la Asociación Cultura Banda Municipal de Música.
Camino abajo  hacia San Paulino y recogida con mayor silencio si cabe. Orden de principio a fin y madrugada que se cerraba con la muerte de Cristo y el acompañamiento de María de la Paz que lucía hermosa.


En la línea a seguir, quizás sería interesante conseguir el apagado total de la luz eléctrica durante el recorrido. Le daría más sobriedad y recogimiento  a esta Cofradía. 

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