Verdes brotes para un manto de Esperanza


Martes Santo y el tiempo le hizo un guiño amable a la Cofradía de verde. Tras el año pasado donde las inclemencias meteorológicas pasaron factura, llego la calma al Huerto. Lluvia que regó la hierba para crecer brotes y desechar los malos matojos. Y eso se ha notado un año después.

Antes de la hora fijada para la salida se ordenaba el cortejo en el interior de San Paulino haciendo el vicehermano mayor una inciso para agradecer públicamente el trabajo de su junta y, en especial, de la hermana mayor, Ana Cana, por su dedicación en este complicado año. Y es que ha sido una de las responsables que la Esperanza luciera anoche un hermoso manto en color verde olivo y estampado dorado, obra del diseñador Eusebio Romero, vestidor también de la virgen.

Como novedad también este año, destacar los respiraderos laterales del paso de virgen, que ya se halla a la mitad. La restauración de los cuatro faroles, que después de varios años (desde principios del 2.000 no se colocaban), volvieron a lucir tras el esfuerzo y el trabajo de los costaleros del Huerto. 


También fue donado el llamador del misterio por parte de un costalero de la propia cuadrilla. Otro de los estrenos, aunque en este caso se trata de un préstamo, es la corona dorada de la Esperanza, cesión de la Hermandad de María Santísima de la Caridad de Barcelona.

La primera levantada fue del paso de misterio fue en honor de los hermanos fenecidos en este año, con especial mención a Diego Revuelta y Narciso Corrales. También un crespón negro lucía uno de los faroles de Cristo a la memoria de Antonio Picazo.

La levantada de paso de Virgen fue para los hermanos y en especial para los costaleros, que tan arduo trabajo han realizado para poder contar una banda.

Una vez el Misterio en el portón lateral de San Paulino, la maniobra fue milimétrica (VER VÍDEO) debido a las dimensiones del paso, con los sones de la Marcha Real interpretada por la Agrupación Sor Ángela de la Cruz de Las Cabezas. 


Ya en la calle el paso enfiló la calle Cristo del Medinaceli para dar paso a la salida de María Santísima de Gracia y Esperanza, escoltada por su cuerpo de acólitos. Y cómo no, Esperanza y Esperanza Coronada que suena para salir del patio de San Paulino y repartir esperanza por las calles barbateñas.

Un callejero musical minuciosamente cuidado que demostró su sobriedad en calles como Jarampa o Calderón de la Barca, interpretando marchas fúnebres la Banda de la Salud de Barbate y más alegres con la llegada a Carrera Oficial.

En la recogida para el Cristo orando, junto al ángel custodio y sus apósteles, Alma de Dios y a su templo. Allí aguardó a María Santísima y la solemnidad de Mi Amargura, la marcha de moda, que sirvió de recogida hasta un nuevo año.

Orden y saber estar en una Cofradía que está llamada a ser de las que más evolucione en los próximos años, si continúa con esta línea de trabajo para que se sigan viendo estos brotes, del Huerto, verdes, de Esperanza.

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