“En Barbate no tenemos mucho patrimonio bordado al tener nuestras hermandades un carácter más austero”


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José Granero Malia es un barbateño que actualmente se halla en Sevilla, pero que durante muchos años ha formado parte del mundo parroquial, máxime en su juventud.

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Hace unos años empezó a formarse en el aspecto del complicado mundo de los bordados. Actualmente está trabajando más en el taller de Bolillos de Esperanza (más conocido como el taller de Alfonso Aguilar) con los encaje de bolillos, aunque no descarta realizar trabajos de bordados si se diera la ocasión.

Su último proyecto en este sentido en Barbate ha sido el banderín realizado para el Grupo Joven de la Hermandad del Ardero, que fue presentado el pasado mes de diciembre y que será estrenado (d.m.) el próximo Jueves Santo.



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Charlamos con él para que nos explique el proceso seguido, así como los diferentes métodos de bordados que existen en la actualidad.

-¿Qué técnica, material y horas han sido empleadas para confección del banderín de San Juan?

El banderín se ha realizado las técnicas tradicionales de bordado a realce con hilo de oro, (en concreto los tipos de hilo usados han sido muestras, aguas, granito, mate-brillo y torzal, además de lentejuelas y canutillo) en este caso en oro entrefino por ser más asequible al Grupo Joven de la hermandad.

En cuanto a las técnicas, he realizado el tejido con distintos puntos (setillo, ladrillo, onda, media onda, puntita, mosqueta, mosqueta doble) matizando el oro en algunas piezas con sedas de color verde y burdeos, los colores de San Juan; y la técnica de la cartulina. El banderín se ha confeccionado sobre terciopelo de algodón de color burdeos.

Como remate he usado fleco de canutillo y un cordón rematado en dos borlas también de canutillo, todo en oro entrefino. La verdad es que no he calculado las horas de trabajo, pero siendo este tipo de bordado tan laborioso en total he necesitado unas siete semanas.

-¿Qué grado de complejidad hay con las técnicas actuales para hacer un bordado?

Las técnicas tradicionales son el bordado (a realce o directo) y el repostero (los típicos tapices a los que se les ha cosido piezas sin relieve recortadas de tisú o incluso telas sin brillo, por ejemplo, los típicos de los ayuntamientos. El bordado a realce es el más complejo, por la laboriosidad que implica el tejer cada pieza una a una, hilo a hilo, puntada a puntada...

Del repostero se derivó a la técnica del recorte, con el que se pretende imitar los acabados del bordado: aquí sí que se usan telas doradas, se perfilan las piezas como en el bordado, se le pone relleno para darles realce, se usan lentejuelas… Todo, como te digo, para imitar al bordado.

A día de hoy esta técnica es la sustituta del bordado para muchas hermandades, ya que es mucho más fácil, rápida y barata. Y la verdad es que cuando el recorte está bien hecho, el resultado son piezas verdaderamente buenas. Por último, hace pocos años han aparecido los bordados a máquina e industriales, pero, personalmente, creo que no tienen el mismo valor que el resto de técnicas.



-¿Con qué tipo de bordados te quedas?

El bordado, sin duda. Aparte de la calidad de los materiales (recordemos, hilo de oro), implica un trabajo muy minucioso, desde la interpretación del dibujo que te da el diseñador, decidir el tipo de hilo y el punto a utilizar sin perder de vista el conjunto, ir creando cada pieza puntada a puntada… Todo esto hace que cada trabajo, cada pieza, sea algo único…

-¿Qué patrimonio conoces que haya en Barbate en este sentido?

En Barbate no tenemos mucho patrimonio bordado, al tener nuestras hermandades un carácter más austero, hemos estado siempre más alejados del barroquismo de Cádiz y Sevilla, por ejemplo. Pero sí que tenemos algunas piezas importantes.
La antigua túnica del Medinaceli hace tantos años que no la veo, que ni me acuerdo de si es bordado, recorte, apliques... Sí son el mato de la Soledad, Dolorosa  o de la Virgen del Carmen, entre otros elementos.

-¿Es una forma de dar empleo a través de la Semana Santa?

Es difícil. Para que pudiera generar empleo tendría que haber una demanda si no muy grande, al menos continua, que pudiera mantener a las trabajadoras ocupadas durante todo el año, y hoy por hoy, hay más bien poca demanda de bordados, y una buena cantidad de talleres de altísimo nivel.  

La mayoría viéndose un poco justos para mantenerse en activo. A demás, hay mucha gente aficionada haciendo bordados de mala calidad pero baratos, y algunas hermandades, en líneas generales, los prefieren así.

-En tu caso ¿qué trabajos has realizado al respecto?

Trabajos propios, en solitario, tengo la cinturilla de la virgen de Gracia y Esperanza de Barbate, una túnica para un cristo particular de pequeño tamaño, la saya y el manto para una virgen particular también de tamaño medio, y el banderín del grupo joven del Ardero. En el taller donde aprendí trabajé en la túnica del Cristo de la Misión y el palio de la virgen del Sol, ambas de Sevilla, diversos estandartes, simpecados, bacalaos, etc. 

Por otro lado, llevo varios años realizando encaje de bolillos en oro y este el manto de la Soledad de Cabra se ha restaurado y yo he hecho la reproducción del encaje.




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